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martes, 1 de octubre de 2013

CRÓNICA PRESENTACIÓN EN EL BRAZO DE ORIÓN POR JORGE ZARCO


Artículo para Vicente Hernándiz / Cuando las estrellas nos llamen.

Presentación del libro: EN EL BRAZO DE ORIÓN de Vicente Hernándiz.

Jorge Zarco Rodríguez

"El futuro es solo una ilusión pero no sabemos vivir sin ella. Albert Einstein"

Conozco a Vicente como miembro de las quedadas literarias de los aficionados a la literatura fantástica de esta ciudad desde hace unos tres años. A mi trabajo en blogs como Red de C-F (ya desaparecido) y Planetas Prohibidos y a que Vicente publicó un artículo mío sobre el PROMETEUS de Ridley Scott del que me siento especialmente orgulloso. Nunca hemos perdido el contacto.  Nos hemos visto en Fricomic el día de Star Wars, o en convenciones como la de Castellón y presentaciones varias (y hasta en plena calle el otro día), por eso pensé que no podía faltar a la presentación de su nuevo libro EN EL BRAZO DE ORIÓN.  Primero porque la ciencia ficción me vuelve loco (en el buen sentido) y segundo porque a pesar de que nunca he estudiado periodismo, si he ejercido durante años de rana Gustavo a mi manera en Fanzines, radio e Internet sin ningún tipo de complejos.

La presentación es en una sala de exposiciones donde hay una serie de cuadros (no me pregunten de que están pintados, sé dibujar pero nunca me he atrevido con el pincel) y un público compuesto exclusivamente por familiares y amigos en una parte y aficionados por otra. Pero está lo más importante, una complicidad imprescindible. Y sin eso no hay presentación que valga.

Una secuela nace de la recepción positiva de una primera entrega y evidentemente la buena recepción que tuvo en ciertos círculos literarios y para varios lectores: Cuando las estrellas nos llamen, motivó a Vicente a dar el paso a seguir escribiendo en un trabajo que se inició (según él) en 2011 y concluyó a comienzos de este año. Por suerte  Vicente evitó en esta ocasión a los señores de ATLANTIS una “editorial” que algunos amigos míos con sumo placer arrojarían a una hoguera inquisitorial y se buscó a otra, más económica al cambio (y menos sucia en el trato) con lo que todos salimos ganando. Vicente (gracias a su hija) se había hecho eco a través de las redes sociales (que haríamos sin ellas) lo que le había granjeado un público fiel, algo que no tiene precio y que de entrada ya creaba un interés potencial de cara a la nueva novela que especula la posibilidad de que la vida en la tierra tenga un origen extraterrestre. Algo que se remonta desde Erich Von Däniken (¿visionario u oportunista?) y que es compartido por cientos de sujetos, científicos, visionarios y alquimistas pero también (no lo olvidemos), charlatanes de pacotilla (¿Däniken?). Yo creo en la vida extraterrestre a nivel racional, el universo es demasiado grande para que solo estemos nosotros. Una idea que han impuesto las religiones ya que el hombre es “el centro del universo”, y tarde o temprano darán con nosotros o daremos con ellos… si no lo hicimos en el pasado. Ya que hay vestigios de civilizaciones remotas que en el pasado tuvieron una tecnología avanzada de origen desconocido, y es un milagro que no nos aniquilemos todavía como especie.

Se han hablado durante siglos de dioses y seres extraordinarios, de máquinas y milagros sin precedentes que no sería de extrañar tuvieran un origen alienígena. Lo extraordinario sería no solo encontrar vida fuera de la tierra, sino vida humana o humanoide lo cual rompería todos nuestros esquemas ya que demostraría que la vida empezó fuera de la tierra. En las películas o teleseries americanas, los alienígenas siempre son humanoides, hablan en inglés y tienen sistemas sociales y políticos parecidos a los nuestros. En realidad hablamos siempre de nosotros mismos.

¿Se imaginan viajar distancias a la velocidad de la luz?.  A 300.000 kilómetros por segundo imaginen que viajamos a Orión para ver lo que hay y que está a cuatro años luz, y a la vuelta han pasado doscientos años en la tierra… ¿valdría la pena ir y regresar?.   A no ser que recurramos a milagros como la curvatura espacio / tiempo o el agujero de gusano de nos permitiría doblar dos puntos en el universo y resolver el terrible problema del tiempo. La posibilidad de crear un agujero negro artificial. Pero… ¿A dónde llevaría si no lo controlásemos?.   

Si Vicente fuese un autor multi ventas, otro gallo cantaría; habría publicado sus dos novelas en una sola (como el Dune de Frank Herbert) y la editorial haría el trabajo de promoción que tiene que hacer él como autor de “fantástico” español. Algo que de entrada hacen todos mis colegas… salvo Laura Gallego, la excepción a la regla. Vicente por supuesto está cocinando una nueva historia (un buen escritor siempre tiene algo en mente) y la media en escribirla seria… quien sabe. Truman Capote decía que un escritor escribe y reescribe lo escrito, ¿o era otro autor?, no lo recuerdo ahora. Tomate el tiempo que necesites. Porque la historia a veces te arrastra y el personaje cobra vida y amenaza con controlarte y arrastrarte consigo en un torbellino.

Fin de las preguntas y respuestas. Pastas y licores (lastima de ser abstemio forzoso) y pasteles exóticos. Buenos deseos y despedidas.


Hasta otra Vicente.          

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