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viernes, 8 de junio de 2012

HOMENAJE: RAY BRADBURY, FOR EVER


Por mi edad, los primeros relatos que ilustraron mi imaginación, fueron obras de Julio Verne,  Robert Louis Stevenson, H. G. Wells y otros muchos autores de talante y talla parecida que eran los iconos mundiales para la juventud. Indudablemente en la actualidad son otros los que se disputan esta hegemonía, aunque creo que nadie debería saltar esa edad sin saborear a estos autores.

Tras ellos, vinieron otros que daban a la lectura una dimensión de algo más; siempre sin menospreciar la valía de los primeros. Ray Bradbury y su Fahrenheit 451 (1953) fue, junto con otros autores de similar talla, quienes me adentraron en el mundo de la Ciencia Ficción con un algo diferente, aunque no mejor, a lo que “20.000 Leguas de Viaje Submarino” me aportó.

Hoy, con inmensa tristeza, quiero dar una muy emotiva despedida a una persona que pasó casi toda su vida imaginando y haciéndonos vivir un sinfín de inmortales aventuras. Historias que permanecerán en nuestros corazones y con ellas el impertérrito recuerdo de su padre.

¡Gracias Ray! Gracias por cuanto has entregado a los muchos mortales, como tu, que han podido y seguirán “in aetérnum” saboreando cada renglón de tus escritos.

Gracias por habernos deleitado con sueños que permanecerán “para siempre” en nuestros corazones. Si hoy lloramos no será por cuanto has dejado, ya que ello nos reconfortará, pero sí lo haremos por que el universo, desde el 5 de junio pasado, va a estar incompleto. Con inmenso respeto y gran devoción por cuanto has podido legar a la humanidad, quiero exclamar: ¡Ray Bardbury for ever! – ¡No has muerto en mi corazón!


Vicente Hernándiz autor de “Cuando las estrellas nos llamen”

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