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lunes, 9 de enero de 2012

LOS OVNIS ¿EXISTEN? ¿SON UN MITO?

¿Desde cuando tenemos noticias de extraños objetos voladores? Si cogemos textos antiguos de cualquier latitud, en todos podemos encontrar narraciones o comentarios que hacen referencia este tipo de fenómeno; batallas en el cielo o personajes que han viajado al interior de algo que volaba, son parte de lo que podemos encontrar en ellos. ¿Qué eran? ¿A que se referían estos escritos? ¿Eran extraterrestres? ¿Nuestros ancestros? ¿Han estado desde siempre tutelándonos? ¿O tal vez nos estaban llamando las estrellas en esos momentos?  – Todas estas preguntas y muchas más pueden surgir cada vez que tratemos de escudriñar sobre este tema arañando en los confines del pasado; la lejanía, las transcripciones y, posiblemente, una narrativa de algo que no se entendía, puede que hayan enmascarado una realidad que bien podría hacer referencia a nada, o a algo que nos valdría un todo y saber sobre nuestro origen, o conocer lo que pudiera existir más allá de nuestro entorno.


Si nos interesa este tema, muy ligado a otros enigmas que sobre nuestro planeta andan vagando, en donde las explicaciones científicas brillan por su ausencia o solamente tratan de desmitificar el fenómeno, podemos recurrir a una publicación de la Editorial A.T.E. de 1977, en sayo escrito por Brinsley Le Poer Trench, cuyo titulo en castellano es “La eterna cuestión: LOS OVNIS". Autor que para mi ha reunido seriedad en la investigación y minuciosidad en su narración y recopilación de datos y hechos.

Llegado a este punto y si queremos ver el fenómeno “OVNI” desde una más reciente perspectiva, hay que ir a finales de la 2ª Guerra Mundial, momento en el que se desata, con nutridas apariciones, estos acontecimientos. En esos días se registraron múltiples avistamientos de lo que los pilotos comenzaron a llamar “Foo Fighters”. Extrañas luces que acompañaban a la aviación y que se movían alrededor de ellos y al poco desaparecían con extrema rapidez.

Después de esto, aunque antes también hay registros de avistamientos, la presencia del fenómeno comenzó a generalizarse y durante los años 50 y 60 llegó ha generarse una verdadera alarma social ya que estos acontecimientos fueron hachos sumamente frecuentes en casi la totalidad del planeta. Los estamentos oficiales, y de ellos la Aviación Militar de muchos países, abrieron un sin fin de expedientes al tener que investigar cientos de hechos que puntuaban con un alto grado de credibilidad, dado que estaban siendo protagonizados, por pilotos, militares, agentes de policía, médicos, prestigiosos profesores y todo un elenco de personas que a todas luces habían sido testigos de algo que no tenía explicación dentro de los parámetros tecnológicos en los que nos movíamos. Un ejemplo de esto es el muy conocido incidente de Manises (Valencia), en el que a las 23 horas del día 11 de noviembre de 1979, el comandante de vuelo JK-297, Francisco Javier Lerdo de Tejada, con 109 pasajeros y su tripulación observaron dos luces rojas que se dirigían hacia la propia aeronave. Estas luces llegaron a colocarse a menos de media milla (la distancia mínima entre aerovías es de 10 millas) y en rumbo de colisión, obligando al piloto a realizar maniobras evasivas, viéndose finalmente obligado a aterrizar en Manises. Este avistamiento fue detectado por varios radares, tanto militares como civiles, hasta llegó a despegar un Mirage F-1 de la base de Los llanos en Albacete. El capitán que tripulaba este aparato estuvo persiguiendo el extraño artefacto más de 2 horas, acelerando y decelerando con una rapidez no atribuible a construcción humana conocida. No ha habido explicación oficial del hecho. ¿Qué era eso que fue avistado?

    Con este espíritu y un enorme acopio de datos y hechos, Brinsley Le Poer Trench en su escrito, nos va introduciendo paulatinamente en un conglomerado de acontecimientos que nos irán acercando al plausible pensamiento de que puede que en algún momento las estrellas nos llamen, aportándonos una visión clara de lo que está ocurriendo en nuestro entorno y que, como ya he dicho, al igual que otros enigmas o misterios, nadie trata de desvelarlos desde un marco científico y no de especulación, siendo sólo abordado por particulares interesados en su divulgación y con ello ejercer la presión social suficiente para que gobiernos y científicos se involucren, y por otros que aprovechan la oportunidad.

Por VH Olzep – Vicente Hernándiz autor de “Cuando las estrellas nos llamen”. Encuéntrame en:

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